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Benavente, miércoles 11 de Abril
de 1928
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ejemplar del Semanario "El Pueblo" en formato JPG |
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Semana Santa en Benavente
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Con una noche
magnífica se celebró la procesión del
Miércoles Santo, concurriendo bastantes fieles alumbrando. En la
calle de Alfonso XIII y desde un balcón del café de la Rúa, la artista
Aicha la Hebrea quiso cantar una saeta a la Virgen, que no la
oyó ésta por hallarse ya a bastante distancia, pues las cofradías, con
muy buen acuerdo, no permitieron parar la Virgen ante la aglomeración
del público que, por falta de hábito para estas cosas, rompió las filas,
aglomerándose ante dicho café.
El día de Jueves Santo y con una tarde espléndida, Benavente
entero desfiló por nuestras iglesias y capillas para rezar las
tradicionales estaciones.
Por la noche tuvo lugar la procesión de la Cofradía de Vera Cruz, en la
que por vez primera salió el paso La Sentencia
de Jesús, de siete figuras, que no lució como debiera, por
desfilar en una obscuridad casi total. Nosotros, que lo contemplamos de
cerca, estamos muy satisfechos de la adquisición. |
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Los cofrades con sus nuevas y elegantes túnicas, dieron a la
procesión una solemnidad nunca vista en Benavente, si bien hemos de
indicar el desagrado con que vimos tan gran desorganización, siendo el
motivo de ésta principalmente, la entrada de la procesión en Santa
María, pues cuando sale de esta iglesia, las filas hay que organizarlas
de nuevo. Si no se suprime la entrada en Santa María, el buen orden en
esta procesión será imposible.
Al bajar a la Soledad volvió a cantar la Hebrea, produciéndose el mismo
alboroto del día anterior.
El día de Viernes Santo estuvo lloviendo, pero a la hora de la
procesión cesó la lluvia, no comprendiendo nosotros por qué no salió la
procesión, ya que se había acordado recorriese solamente las calles de
Alfonso XIII y Obispo Regueras.
El domingo, después de la misa mayor celebrada en Santa María, tuvo
lugar en la Plaza Mayor la ceremonia del Encuentro de Jesús Resucitado y
de su Santísima Madre. Debido a lo desapacible de la mañana, no
concurrieron a esta procesión tantos fieles como otros años. |
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Polémica compra de un Paso
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HERALDO
DE ZAMORA. 2 de Abril de 1928 - GRUPO VENDIDO
La
industriosa villa de Benavente se afana por hacer una
conmemoración de la Tragedia del Gólgota que sea digna
de aquella noble y laboriosa urbe.
Así, con buena voluntad, de la que están animados todos
los benaventanos, han llegado a adquirir el grupo de la
Sentencia, que fué sustituido de nuestras procesiones
hace dos años.
Es cierto que no tiene en sí ningún mérito
artístico ese grupo que tantos años recorrió
nuestras calles, en el que Pilatos aparece lavándose las
manos, pero no es menos cierto que por dos mil pesetas en
que ha sido cedido, no podría aspirarse a la
adquisición de una joya del arte.
Merece plácemes y felicitaciones Benavente por su deseo
de hacer una Semana Santa que vivamente deseamos llegue
a alcanzar el emporio necesario para lo que no faltan
los entusiasmos de todos los benaventanos. |
EL PUEBLO. Benavente, miércoles 11 de Abril de 1928
- GRUPO VENDIDO
Cuando
afirma en el párrafo tercero que "es cierto que no
tiene en sí ningún mérito artístico, etc. etc.,"
no comprendemos bien la intención con que lo dice.
Porque a cualquiera se le ocurre pensar que para dar la
noticia de que para la Semana Santa de Benavente se
había "adquirido" ese paso (en 2.750 pesetas,
no en 2000), no había necesidad de desacreditarle
artísticamente. |
| Es más, le creíamos más bien obligado
a "Heraldo de Zamora" a estar agradecido a
Benavente "por haber comprado a Zamora esa
maula", que durante tantos años figuró en la
Semana Santa zamorana, como paso de mérito artístico,
al lado de otros de indiscutible valor. Y, si era una
"maula", ¿cómo "Heraldo de Zamora",
año tras año, ha estado llamando con sus propagandas a
las gentes de toda la península para que fuesen a Zamora
a contemplar dicho paso?. Velando por el prestigio de la
Semana Santa de Zamora, el "Heraldo" hubiera
estado muy bien, habiéndose opuesto a la salida de ese
paso. |
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¿O es que mientras desfiló por las calles
zamoranas tuvo un mérito artístico, que perdió en el
instante en que fué traído a Benavente?.
Y, si acaso dijo lo que dijo por temor de que Benavente
restase o llegue, con el tiempo, a restar algún público
a Zamora, no debía haber hablado así, porque Benavente
merece todas las consideraciones de la capital, ya que
nuestra villa le da mucho dinero todos los años (hasta
las túnicas fueron compradas en Zamora), y está siempre
dispuesta a propagar cuando pueda beneficiarla, tanto en
sus ferias como en su Semana Santa.
Este modesto periódico, el más modesto de toda la
península, siempre hizo propaganda en pro de Zamora; y
este año, a pesar de la herida, expuso un cartel en los
escaparates de la librería de nuestro editor, señor
Guerra; cartel de propaganda de la Semana Santa de
Zamora, como asimismo nuestro Ayuntamiento expuso otro en
la Casa Consistorial.
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Según publicó el diario zamorano
EL COMENTARISTA, en el número extraordinario de Semana Santa de 31 de marzo de
1904 (número 1231), La Sentencia de Pilatos fue realizada por el
escultor Tomás Martínez Lobo en el año 1904 y su compra se realizó por
suscripción popular. |
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En este paso
las imágenes estaban compuestas de la siguiente forma:
la cabeza, brazos, manos y piernas eran de talla y el
resto era de tela encolada, que tanto se usaba en la era
neoclásica por los imagineros castellanos, como Ramón Álvarez, Barrón o Mena. Lo que se conseguía con esta
forma de trabajar era abaratar el precio del paso y a la
vez rebajar el peso del mismo, sobre todo cuando en un
paso había muchas imágenes.
En aquellos años Zamora realizó la compra de otros dos pasos, la
Conducción y la Desnudez, al escultor José María Garrós. Este último
sustituyó en las procesiones de la capital al paso de El
Judío del Clavo - La Desnudez, que se vendió a Benavente.
Incluimos cuatro instantáneas, de la procesión de
la Santa Vera Cruz de Zamora en los años 20,
obtenidas de la Galería Fotográfica de La
Opinión de Zamora
"La Pasión de antaño".
Como curiosidad, podemos observar que están
tomadas en el mismo lugar y posiblemente el mismo
año.
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La Santa Cena |
El Prendimiento |
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La Flagelación |
La Sentencia |
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No tenemos constancia de cuándo dejó de
procesionar por las calles de Benavente. Según testimonio del carpintero benaventano
Manuel Casas, encargado de
destruir el paso, y que posee dos cabezas del grupo
escultórico, fue demolido a principios de los años 70. |
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El año 2005, la Cofradía de la
Santa Vera Cruz de Zamora publicó un trabajo de José-Andrés Casquero Fernández
titulado El paso de "La Sentencia" del que hemos pasado a formato
PDF las primeras páginas que el autor dedica a
"El antiguo paso de La Sentencia de Tomás
Martínez Lobo".
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En la Semana Santa del año 2008
y bajo el título "Como era en un principio", La Opinión de Zamora
publicó una serie de láminas entre las que recogemos la correspondiente al paso
de
"La Sentencia".
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| Gracias a la colaboración de los hermanos
cofrades Javi86, Penitente y Pablo de Alba, foreros de
"La Pasión de
Zamora", podemos presentaros dos postales
correspondientes al paso de La Sentencia y un artículo donde están
recopilados sus datos históricos. |
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A partir de la postal de la
Colección García Hermanos hemos creado una
Lámina
donde podemos apreciar mejor los detalles del paso.
La postal de la Colección de J.
González,
como parece evidente, se crea quitando el fondo a la fotografía en
la que le vemos procesionando.
Esta foto (aunque recortada y girada horizontalmente) fue la que
ilustró la noticia "GRUPO VENDIDO" que
publicó el periódico "El Pueblo" en Benavente el miércoles 11 de
Abril de 1928. |
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| Artículo enviado por Pablo de
Alba. El actual grupo de
la Sentencia vino a sustituir a otro paso estrenado en el año 1904
obra del zamorano Tomás Martínez Lobo "Lobito", de muy discreta
factura, que generó tantas críticas desde su estreno que fue
retirado de la procesión en los años 1905 y 1906, volviendo a
desfilar en el año 1907 ya de forma ininterrumpida hasta su
sustitución en 1926 por la obra de Ramón Núñez.
La realización del paso de Martínez Lobo se había acordado el 3 de
mayo de 1903, siendo costeado por el procedimiento habitual de
suscripción popular, encabezada por la propia Cofradía con 500 Pts.
y por el Obispo de la Diócesis, D. Luís Felipe Ortiz, que aporta 100
Pts.
Además de la habitual falta de recursos económicos para afrontar el
proyecto, fueron numerosas las voces que se alzaron en contra del
encargo del paso a Martínez Lobo, por considerarlo un hecho caciquil
por parte de la Cofradía, que pecó, a juicio de la prensa local de
la época, de un malentendido “zamoranismo”. A todo ello se le unía
el hecho de que el artista no pasaba de ser un mero aficionado, por
lo que las dudas en cuanto a la calidad artística de la obra a
ejecutar eran considerables.
Pese a todo ello, el 29 de marzo de 1904, Miércoles Santo por la
mañana se bendice el paso en la iglesia de San Juan de Puertanueva,
observándose ya graves defectos en el mismo. En un ácido artículo
acerca del estreno del nuevo paso, el cronista de “El Heraldo de
Zamora” escribía: “El público, y principalmente el pueblo zamorano,
que es el que paga, ha dado ya su sanción con rara unanimidad de
juicio.”. De paso advierte al fracasado “artista” que no hay atajos
para la fama sin formación, y pone el dedo en la llaga al señalar a
los culpables: “¿Creen los que encargan obras escultóricas con aquel
destino que cumplen con su deber fiando la ejecución de aquellas a
cualquier aficionado?(…) Las obras escultóricas sagradas deben ser,
sobre todo, dignas en todos los aspectos del papel que representan”.
Otros periódicos fueron más complacientes en su crítica, caso del
católico “Correo de Zamora”, que se expresaba en estos términos:
“…el Sr. Lobo ha ejecutado su obra en circunstancias difíciles y
especialísimas. Con falta de elementos esencialísimos, sin modelos,
y sin algo que es de capital importancia en todas las obras, no es
extraño que en esta haya defectos fácilmente corregibles, pero que
tienen explicación y sobre todo sirven de justificada disculpa al
autor. El paso en conjunto resulta, como se dice vulgarmente, tiene
visualidad, tiene vida y seguramente ha de agradar. Mil enhorabuenas
al Sr. Lobo y a la Cofradía de la Vera Cruz que ya tiene un paso más
para su procesión harto necesitada de apoyo”.
Sin embargo, una vez el grupo en la calle, no fue del agrado del
público, ni siquiera del propio autor. De nuevo la prensa local se
hizo eco del estreno en la calle de la obra de Lobo y retractándose
de lo inicialmente escrito, manifiesta el cronista: “…de todas veras
confesamos que mejor desearíamos callarnos, pero se ha estrenado
este año un paso y forzosamente hemos de decir algo sobre él…hemos
tenido en cuenta las circunstancias en que se ha encontrado el
escultor para disculpar los defectos de su obra, pero francamente
confesamos que no sabríamos encontrar disculpa si el año que viene
saliese el paso como está. Creemos que la Cofradía de la Vera Cruz
no habrá de consentirlo…”.
El grupo realizado por Martínez Lobo tenía demasiadas figuras: Jesús
maniatado y coronado de espinas, Pilato sentado escucha las
acusaciones de un miembro del Sanedrín, junto a él un esclavo le
acerca una jofaina y una toalla. A su derecha aparece un anciano
sacerdote de larga barba, tocado con un turbante y portando una vara
que denota su dignidad; en el extremo opuesto hay otro personaje
vestido a la usanza hebrea que quizás pudiera ser Barrabás, y por
último un soldado romano que sujeta a Jesús con una mano y porta una
lanza en la otra. Es decir, siete figuras que se agolpan en un
reducido tablero, que complicó su composición, haciéndola caótica,
sin espacios apenas para la contemplación de las figuras claves de
la escena: Jesús y Pilatos.
En lo que se refiere a la ejecución material, la talla no se muestra
segura ni acertada. Los retratos son mezquinos, meras caricaturas,
con una naturalidad vulgar e infantil, sin expresión. No hay
proporciones y las anatomías son torpes.
A pesar de la unanimidad en las críticas y debido a la penuria
económica de la cofradía, el mediocre paso de Martínez Lobo siguió
desfilando hasta el año 1926 con alguna reforma del propio autor que
no mejoró en absoluto la calidad de la obra. Finalmente, el paso fue
vendido por la Junta de Fomento a la ciudad de Benavente en el año
1928, figurando en la procesión del Santo Entierro. En la década de
los 70, el paso estaba ya tan deteriorado que se decidió su
destrucción, siendo las tallas enterradas debido a que el Derecho
Canónico prohíbe quemar las imágenes religiosas. Dicha destrucción
fue encargada al carpintero benaventano Manuel Casas Mayo, quien
decidió salvar las cabezas de Jesús y de Pilatos, que quedaron en su
poder. |
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