BRIGECIO
Revista de Estudios de Benavente y sus tierras
Núm. 13, 2003
C
entro de estudios benaventanos "LEDO DEL POZO"


LA ERMITA DE LA SOLEDAD,
LA COFRADÍA DE LA CRUZ Y
LA CAPELLANÍA DEL MISMO NOMBRE

Juan Carlos de la Mata Guerra


1.- INTRODUCCIÓN

Las referencias más antiguas sobre la Ermita de la Soledad en Benavente, están en relación con la Cofradía de la Cruz, titular de la ermita. Con anterioridad la cofradía tuvo como sede otro edificio que fue derribado durante las primeras décadas del siglo XVI, para edificar en su solar el que sería Hospital de la Piedad. Como consecuencia de ello la cofradía se traslada a una nueva ermita, que se levanta a extramuros de la villa,  frente a la denominada puerta de Santa Cruz. En 1528 se instituye una capellanía con el nombre de “Capellanía de la Cruz”, a resultas de dar cumplimiento a las mandas testamentarias de D. Francisco Suárez. Esta capellanía se vincula estrechamente a la cofradía, estableciendo una serie de obligaciones mutuas con sus cofrades. Éstos compromisos incluyen tanto aspectos de carácter piadoso como económico. En el siglo XVII, la cofradía y su ermita figuran en la documentación mencionadas indistintamente con la denominación de: Cofradía y Ermita de la Cruz o Veracruz. 

Es precisamente en la segunda mitad del siglo XVII, cuando se manifiesta en la villa de Benavente un gran fervor hacia la Virgen de la Soledad, teniendo lugar también durante aquel siglo numerosas manifestaciones de piedad hacia esta devoción mariana en los conventos de San Francisco, Santo Domingo y la parroquial de Santa María de Renueva. Al menos desde mediados del siglo XVII, la devoción hacia la Virgen de la Soledad recibe culto permanentemente en la ermita de la Cruz. Con el tiempo la ermita pasa a conocerse como ermita de la Cruz o de la Soledad. Durante la invasión de las tropas  francesas, la ermita; como otros edificios religiosos de Benavente, es ocupado por la soldadesca, siendo destruida la imaginería que albergaba.  

Durante la primera mitad del siglo XIX la ermita alcanza cierta relevancia, al efectuarse en la misma, circunstancialmente, el conocido como “Voto de la Villa a la Virgen de la Vega”. Dicho voto es conmutado durante algunos años, sustituyéndose temporalmente la tradicional asistencia por parte de la Villa y su Ayuntamiento al  Santuario de Cimanes de la Vega, por otra función o fiesta votiva a celebrar en Benavente. Durante algunos años esta función o voto tiene lugar en la ermita de la Soledad, hasta que en 1842 se decide se trasladarla a un marco más digno.

Durante algunos años de las primeras décadas del siglo XIX, se utilizan ocasionalmente sus aledaños como cementerio, en tanto se construye uno a extramuros de la villa. Ello a resultas de la prohibición de efectuar enterramientos en las iglesias o en su entorno. A mediados del siglo XIX, la ermita se convierte también circunstancialmente en improvisado hospital; a raíz de las numerosas epidemias que asolan la región. Con la relajación de costumbres y prácticas religiosas, la ermita se va convirtiendo únicamente en un almacén de pasos, en el que tan sólo tienen lugar algunas celebraciones y novenarios muy señalados.

En 1918 el edificio se inunda como consecuencia de una gran tormenta, que afecta particularmente a esta zona baja de Benavente; viéndose destruido en buena parte el mobiliario y archivos que allí se guardaban. Desde la segunda década del siglo XX se produce un esfuerzo por parte de las cofradías, con la colaboración de la burguesía local, para renovar y aumentar el patrimonio imaginero de la Semana Santa de Benavente. Desde la década de los setenta se produce un progresivo deterioro de la ermita y de las imágenes allí guardadas.  A comienzos de los años noventa del pasado siglo XX, se interviene mediante una rehabilitación del edificio.

1. Fachada del Hospital de La Piedad, en cuyo solar estuvo ubicada la ermita de la Soledad hasta comienzos del siglo XVI

2.- ORÍGENES DE LA COFRADÍA DE LA CRUZ 

Sobre el origen de la cofradía de la Cruz, denominada más tarde de la Veracruz, no podemos aventurar una fecha concreta sobre su fundación; porque no se conserva documentación alguna que nos lo atestigüe, sin embargo esta cofradía aparece mencionada ya en documentación del siglo XV. Su origen esta sin duda directamente relacionado con la presencia de la orden franciscana Benavente desde el siglo XIII. 1 

El hecho de que la cofradía esté asentada plenamente en la villa en estas fechas, hace suponer que ésta tenga una antigüedad mayor. Los fines que perseguían estas cofradías eran; además de los estrictamente religiosos, fundamentalmente sociales, benéficos y piadosos. Estos aspectos son en ocasiones difíciles de separar, pues en la práctica estaban entremezclados. 

Esta vinculación con la Seráfica Orden se dejará notar a lo largo de la historia de la cofradía. Su importancia debió de ser notable, a la vez que influyente en la vida ciudadana de la Villa. Ello se colige precisamente por las numerosas referencias a la misma en la documentación municipal, bien como receptora de limosnas o por su presencia en toda clase funciones de carácter religioso. La cofradía tiene sus antecedentes en el culto y adoración de la Cruz, siendo sus funciones o festividades principales la Invención y Exaltación de la Cruz. 2 Otra de sus funciones religiosas más importantes era la conmemoración del Jueves Santo con una procesión de disciplina. 3 En este capítulo la cofradía recibía anualmente un situado, por poner un hermano a las puertas del Hospital de la Piedad durante la procesión de disciplina del Jueves Santo; a fin de que pidiese por la salud pública de la villa. 4 Esta costumbre perdura en las manifestaciones de la Semana Santa local durante varios siglos. Así mismo participa asiduamente en las rogativas y novenarios por las calamidades públicas,  ocupando un lugar de preeminencia  sobre las demás cofradías en la procesiones. El historiador Ledo del Pozo la incluye entre las cofradías penitenciales, ordenadas para el culto a la Pasión del Señor. 5 Una de las primeras referencias a la celebración de procesiones en la Semana Santa, alude a la que tenía lugar el día de Ramos y data de 1438. 6 

3.- VINCULACIÓN FRANCISCANA 

En la predicación y difusión de las devociones  de la Pasión van a destacar las órdenes mendicantes, precisamente es a ellos a quien se debe la fundación de las primeras cofradías penitenciales. En Benavente serán especialmente los franciscanos, asentados en la villa desde el siglo XIII, los que impulsan esta clase de devociones. 7 En los siglos XIII y XIV el culto a la Pasión y conmemoraciones de Semana Santa se circunscriben a los templos, por ello la importancia que tienen los sermones en las celebraciones religiosas de estas solemnidades. El ritual medieval estaba caracterizado por la sobriedad y el intimismo de sus manifestaciones, influenciadas sin duda por el espíritu monacal. Sin embargo en el siglo XV se produce una renovación religiosa y el desarrollo de las cofradías irá unido a la necesidad de manifestar externamente las creencias. 8 Surge así la necesidad de ofrecer al pueblo una visión sencilla de la religión, acercando al vulgo las esferas de lo divino y lo humano Estas manifestaciones suponen en cierta forma una representación del drama de Cristo y una puesta en escena de la humanización de lo divino. 

Las cofradías son las encargadas de canalizar la religiosidad popular  en forma de desfiles procesionales. Aparecen así las primeras procesiones y cofradías de la Pasión o de Semana Santa. A veces, como ocurre con la cofradía de la Cruz, son cofradías ya instituidas, las que canalizan esta religiosidad popular  hacia el culto a la Pasión. Suman así a su cometido, a sus   celebraciones tradicionales o al carisma específico de cada cofradía, los rituales de la conmemoración de la Pasión de Cristo. En un primer momento en estas  manifestaciones de religiosidad serán de la más rigurosa austeridad, no participando en ellas esculturas procesionales.   

La cofradía de la Cruz, más tarde denominada de la Vera Cruz, estuvo vinculada desde sus inicios al convento de San Francisco. El escudo franciscano que se encuentra en la fachada de su ermita testimonia dicha vinculación. 9 Ledo del Pozo en el apartado que dedica en su obra a las cofradías benaventanas, alude al referirse a las cofradías penitenciales a: “La de la Cruz, que en lo antiguo hacía su función con disciplinantes el Jueves Santo; y en la que no podían obtener oficio los plebeyos”. 10 Según señala este autor, no podían tener en ella oficio los plebeyos, aunque de la cofradía formasen parte también menestrales y detentadores de oficios múltiples. 

2. Vista exterior de la ermita de La Soledad

Como la mayor parte de las cofradías se trataban de asociaciones piadosas de carácter laico, pero que tenían siempre una dependencia directa de la Iglesia, cuyos dictados acataban, aunque en algún momento tuvieran sus disensiones. 11 Aunque su función era precisamente el culto a la Cruz, sin embargo, como muchas cofradías, incluían también entre sus funciones la de proporcionar ayuda espiritual y piadosa a sus asociados. El número de miembros que podían formar parte de la cofradía, al parecer, tenía como limite los cien cofrades. 12 En sus ordenanzas originales, hoy desaparecidas, se fijaría la forma y cuotas de ingreso, la designación y funciones de los cargos de la cofradía, la obligación de asistencia a determinadas misas y celebraciones, los emolumentos y obligaciones del capellán, los cabildos y reuniones, etc.; tal y como era usual en este tipo de asociaciones de fieles. 13

4.- PARROQUIA, ERMITA U HOSPITAL DE LA CRUZ 

Ledo del Pozo en el capítulo dedicado en su obra a las parroquias de la villa, considera a este templo como una de las iglesias que existieron antiguamente en la Villa. 14 Sin embargo esta supuesta iglesia no figura  en la relación de parroquias o colaciones  del siglo XV; al menos como tal, si bien en origen pudo tener en algún momento la consideración o categoría de templo parroquial. En la documentación de comienzos del siglo XVI recibe claramente la denominación de ermita, aunque con anterioridad pudo tener la categoría de iglesia o parroquia y desempeñar las funciones que le son propias.  Durante las primeras décadas del siglo XVI, lo cierto es que se había degradado a ermita. 15 

En base a estos escasos datos se puede pensar que en origen la cofradía pudo tener su sede en el Convento de San Francisco, para trasladarse luego, con medios propios, a un lugar situado enfrente de su casa matriz. En el lugar se levantaría un templo con el nombre de Santa Cruz, que bien pudo tener durante algún tiempo tal consideración y desempeñar las funciones de una iglesia parroquial, aunque son escasas las informaciones que así lo confirman. Admitiendo este supuesto, la cofradía pudo establecer su sede en dicha iglesia, mas cuando ésta perdió tal consideración o categoría, la cofradía permaneció en ella, al transformarse ésta en una simple ermita. 16 Sin embargo, en ella la cofradía de la Cruz llevaría también a cabo labores o funciones hospitalarias, pues en la época no existía una separación categórica entre lo que era una ermita y un hospital. El concepto de hospital difiere  en su finalidad e infraestructura de lo que en la actualidad engloba este término. De hecho muchas de las ermitas hacían las funciones de hospitales u hospederías, y en algunos casos estaban encomendadas para ofrecer albergue a los transeúntes o a aquellos que padecían determinadas enfermedades. 17 Muchos de estos hospitales eran simples albergues u hospederías para peregrinos y transeúntes, careciendo de algún tipo de asistencia médica. No era infrecuente que algunos de estos llamados "hospitales", se erigieran en unas simples casas, con el fin de acoger a cierto número de pobres. Incluso en los testamentos cuando se fundaban  o instituían, no se les asignaba ningún tipo de rentas. 18 En otros casos, como el que nos ocupa, eran las cofradías quienes regían o tenían su cargo los hospitales, planteándose a menudo dificultades para su sostenimiento. Entre las funciones espirituales más destacadas del hospital, se encuentra la del entierro de los pobres, a los cuales estaban obligados a asistir cierto número de cofrades. 

Más explícitas son las fuentes a la hora de situar en el lugar un hospital. 19 Según revela la documentación relativa a la fundación del Hospital de la Piedad, existía en el lugar con anterioridad, otro albergue u hospital con el nombre de la Santa Cruz, que fue derribado para construir el actual: “ En tres de junio de 1517. Un año antes que dichos señores Condes D. Alonso y Dña. Ana de Velasco, en virtud de letras de Santidad de León Décimo, del mismo año, fundaron desde su primera planta el Hospital de Nuestra Señora de la Piedad, en el sitio mesmo que antes estaba fundado otro, con el título de Santa Cruz, por cuyos suelos se pagaron a la Cofradía, que tiene el mismo título 500 maravices de fuero cada año...”. 20   

Basándonos en la escasa documentación que ha llegado hasta nosotros, podemos inferir que esta cofradía, durante los  siglos XVI y XVII, conoció un periodo de auge; que confirma, pese a su espíritu mendicante, la formación de un saneado patrimonio. A partir de 1527 incrementará sus rentas, fundamentalmente en base a la institución de la denominada Capellanía de la Cruz, que fundada por D. Francisco Suárez toma como sede la ermita que la cofradía posee a extramuros de la villa. 

5.- FUNDACIÓN DE LA CAPELLANÍA DE LA CRUZ 

A comienzos del siglo XVI se funda en Benavente una capellanía con el nombre de la Cruz, atendiendo a las mandas testamentarias de D. Francisco Suárez. Esta capellanía, se constituye en la ermita nueva de la Cruz, próxima a la puerta de Santa Cruz, según expresan las escrituras fundacionales de la misma. 21

Unos meses después que Francisco Suárez, vecino de la villa de Benavente, realizase su testamento, otro vecino de la villa, Juan de Portugal; el que fuera su confesor, en virtud del poder testamentario que le fue otorgado por éste, se dispone  a cumplir  las últimas voluntades del difunto: “Ytem, digo que por quanto yo el dicho Bachiller Juan de Portugal, fui confesor de el dicho Francisco Suarez, e me dexo encargada su anyma e conciencia, e me mando que cumplidas  su anyma e testamento y hordenase, que de lo restante de los vienes muebles e rayzes derechos e habaciones que tenya e le pertenescian, que le dotase una capilla en la yglesia e lugar de la adbocacion que el conmygo hablo e pudiese nombrar capellan e padronero, e que  lo que yo ansi hiziese, se cumpliese.”  

El capítulo más extenso e importante de las mandas testamentarias, es; sin duda, la institución de una capellanía que se titula de la Cruz, que según voluntad manifestada en vida por difunto Francisco Suárez, éste deseaba establecer en la ermita que la cofradía de la Cruz poseía a extramuros de la villa de Benavente: “...hago e constituyo una capellanya por el anyma del dicho Francisco Suárez que aya en gloria e que  la dicha  capellanya  sea en la ermita de la Cruz nueba, cerca de la puerta de Santa Cruz, fuera de la villa”. El término con el cual se califica al edificio designándolo como  “ermita de la cruz nueva”, nos indica que su construcción era reciente, pues como sabemos habría sido levantada para sustituir a la anterior, ya que había sido derribada para edificar el Hospital de la Piedad. 

5.1.- Designación de capellán y patronos 

En los testamentos de esta categoría; es decir, en los que se instituían capillas u hospitales, era procedente precisar el nombramiento de un patrono o padronero. El cargo recaía preferentemente un familiar clérigo, para que velase con una mayor integridad por los intereses de la fundación. Así, generación tras generación, el cargo de capellán podía ser ostentado con preferencia por miembros del mismo tronco familiar del fundador. Con ello se aseguraba la permanencia de la capellanía, pues; quien iba a obrar con más celo para su mantenimiento y obligaciones inherentes a la misma, que un sobrino o un pariente cercano. Incluso se establecía, la posibilidad de designar a un sustituto, en el caso  de que el clérigo familiar, que aspiraba al cargo, aún no hubiese recibido más que la prima tonsura: “...por tanto efectuando el poder que a mi me dio e cumpliendo su voluntad, digo que, de todos los bienes que restan, cumplido lo sobre dicho, e lo que  concerté con los cofrades de la Cruz desta villa, que son los disciplinantes,  yo elijo e quiero  e mando que el primero capellan de la dicha capellanya sea Juan Suarez, clerigo de prima tonsura, fijo de Alvaro Suarez, hermano del dicho Francisco Suarez e de Juana de Oviedo, su mujer, para que el aya esta dicha capilla por todos los dias de su vida e sea primero capellan de ella...”. 

Se solicita el permiso y confirmación de la autoridad eclesiástica en la zona, que es el obispo de Oviedo; a cuya diócesis pertenecía Benavente, con la intención de que ésta se constituya canónicamente como capellanía colativa. Se establece también que hasta que no pueda oficiar misa su sobrino, el cargo de capellán pueda ser desempeñado por su sustituto: “E suplico e pido mi al muy reverendo señor obispo de Oviedo e arcediano de Benavente, e otra persona que para ello tenga poder la erija e confirme, e haga de ella colazion e canonica constitucion al dicho Juan Suarez, clerigo,  para que por todos los dias de su vida la ya e tenga en capellanya, e goze los frutos della, e myentras ha de edad para mysa,, la sirva por otro capellan, su escusador.” 

En el caso del testamento de Francisco Suárez, se constata esta práctica de una forma muy exhaustiva, pues se consignan los grados de parentesco y el orden de preferencia a la hora de poder optar al cargo de capellán. Se trataba con ello de perpetuar dicha fundación, vinculando el cargo de capellán y presentero a los familiares o parientes del difunto que fuesen ordenados sacerdotes:

3. Alzado frontal de la ermita de La Soledad. Proyecto de rehabilitación. 
Arquitectos: Luis López  y Julio Carbajo

“ E mando que sea padronero dela dicha capilla despues que el dicho Juan Suarez fuera capellan,, e quando acaezca bacar por su muerte e renunciación o resignación o permutación, sea padronera de ella, Mayor Suarez, hija de Alvaro Suarez, hermano del dicho Francisco Suarez, e despues de su muerte su hijo o hija mayor, y en defecto de hijo, la hija e sus descendientes, contando que siempre sea padronero uno solo et ynsolidum...”. Esto mismo se aplicaba para el cargo de padronero de la Capellanía. También se preveía  el orden se preferencia en el cargo, en el caso de que no hubiese parientes del difunto que reuniesen las condiciones. En ese supuesto caso, los derechos de preferencia en el patronazgo pasaban a los sucesores de uno de los hombres de la confianza del difunto Francisco Suárez, concretamente, al alcalde de la villa, Francisco de Herrera: “e que el barón se prefiera  a la hembra en defecto de hijo o hija descendientes que sea padronero de la dicha capilla el pariente e parientas mas cercano, y en defecto de baron ni hembra de los descendientes de la dicha Mayor Suarez, sobrina de Francisco Suarez, por línea de baron e hembra, dejo por padronero de la dicha capilla al hijo mayor barón de Francisco de Herrera, alcalde desta villa, y en defecto del dicho hijo, vaya a la hija mayor, despues dellos al hijo mayor dellos, y en defecto de hijo a  la hija mayor, e ansi vayan subcediendo para syempre jamas”.    

El padronero en el caso de que no fuese el mismo capellán, debía ser un pariente del difunto. Éste debía a su vez de procurar que le sucediera  en el cargo preferentemente un clérigo también de la familia, que estuviese en condiciones de oficiar misa. En el caso de que sólo lo hubiese de prima tonsura, debía de aguardarse hasta que se ordenase sacerdote; y mientras, en tanto esto acaecía; debía hacerse cargo de la administración de la capellanía: “E mando que el padronero que fuere de la dicha capilla,  presente a la dicha capilla, al pariente mas cercano clerigo que sea del dicho Francisco Suarez, que sea clérigo presbítero de mysa, e si no lo oviere, que sea clerigo de primera tonsura, e que luego que sea de edad se ordene, y estando que pueda servir por capellan o sostituto, e lleve los fondos de la dicha capilla e pague al capellan....”.   

5.2.- Obligaciones del Capellán 

Se estipulan las obligaciones del capellán, con referencia a los servicios religiosos que durante al año, se debían celebrar en la ermita: “Diga misa los viernes de cada semana en la dicha ermita de la Cruz e que el dia de San Bartolome de cada un año sea obligado a decir; e diga  en la dicha ermita, una misa cantada con dos  o tres oficiadores”. Se contempla tanto al misa semanal, como la de aniversario, que está obligado el capellán a concelebrar el día de San Bartolomé ( día 22 de agosto)  de todos los años. Tampoco se olvidan las competencias de la cofradía y sus cofrades a este respecto, pues están obligados a proporcionar el resto de oficiantes; eso sí, a costa del capellán, para que se celebre la mencionada misa cantada, así como a efectuar una procesión en torno a la misma y un responso por el alma del fundador: “que los cofrades de la dicha cofradía de la Cruz, los busquen a costa del dicho capellan; e que los cofrades tengan a la dicha misa cantada su cera ardiendo y en fin de la misa anden alrededor de la dicha ermita con su procesión y digan su responso por el anyma del dicho Francisco Suarez”.  

Así mismo se señalan las obligaciones del capellán en el supuesto caso de que la ermita se traslade de ubicación, vinculando la capellanía a la cofradía, también obligando al capellán a seguir a la cofradía y a decir las misas estipuladas: “... e que si los cofrades de la dicha cofradia  que agora son o seran de aqui en adelante, mudaren la dicha ermita o debocion a otra parte, que el dicho capellan que ansi fuere de la dicha capilla, sea obligado de alli yr, e decyr la dicha mysa cada dia viernes de cada semana, e cumplir todo lo susodicho, syendo la ermita o iglesia o otro lugar decente dentro de los terminos de la dicha villa de Benavente”. Se establecen en el documento las obligaciones de los cofrades con respecto al mantenimiento y estado de la ermita:Tengan reparada la dicha ermita o la otra que ellos ficieren  o señalaren”. También sus responsabilidades en relación a los ornamentos y cera para la misa cantada del día de San Bartolomé. Exonerándoles en cambio de proporcionar libro, agua ni vino para dicha función: “ y por que tengan ornamentos y den cera para decir la dicha misa, e por que esten a la dicha mysa de San Bartolome e al dicho responso, sin ser obligados a dar al capellan que fuere de la dicha capilla, libro ni agua ni vino...”. 

4. Portada de la ermita de La Soledad. Junto a la puerta uno de los crucifijos que se conservan en la ermita

En el documento fundacional se establecen las satisfacciones a la cofradía por su dedicación, se estipulan  las condiciones y la fecha de entrega de estas remuneraciones: “...mando que en remuneracion, satisfacion  e paga desto, que aya la dicha cofradia e cofrades della,  que agora son o seran de aqui adelante perpetuamente e para siempre jamas: tres cargas de trigo de renta, de las veinte e dos cargas y media de pan que el dicho Francisco Suarez dejo de renta de los arrotos del lagar de Quiruelas; que sea de las mejores e mejor paradas e primero pagadas, e puestas en esta villa de Benavente , por en  poder del abad de la dicha cofradia que es o fuere por dia de Santa Maria de septiembre de cada un año, a costa de la otra fazienda del dicho Francisco Suarez; y sea la primera paga de las dichas tres cargas de trigo para el dia de Santa Maria de septiembre deste año de mil quinyentos e veinte e ocho años; e asi dende  en adelante por el dicho dia para siempre jamas...” 

El ascendente del  capellán sobre la cofradía se dejaba notar en ciertas cláusulas. Así se le facultaba al capellán, si éste así lo consideraba, para sustituir las tres cargas de trigo  que anualmente recibía la cofradía, procedentes éstas de la finca que el testador dejó en el lugar de Quiruelas, por otras tres de igual calidad; siempre que estas procedieran de una tierra cercana a Benavente, así como a dejar aquella heredad libre para el capellán: “... e si dentro de diez años primeros syguientes, el capellan que fuere de la dicha capilla, diere otras tres cargas de trigo de renta en otra parte a la dicha cofradia,  tales e tan buenas y en tan buen lugar, e dela jurisdicion desta villa,  e tan zerca de ella como el lugar de Quiruelas, e puestas en esta villa e de la calidad del pan de dicho lugar de Quiruelas, que la dicha cofradia e cofrades della, sean obligados a las tomar e dexar la heredad de Quiruelas libre para el dicho capellan, que fuere de la dicha capilla, con los otros bienes que remanescieren del dicho Francisco Suarez ...”. 

5.3.- Otras mandas a la Cofradía 

Se ordena en las disposiciones fundacionales de la capellanía, que se entreguen diversos ropajes y ornamentos sagrados a la cofradía, para el culto a costa de los bienes del  difunto Francisco Suárez: “asi mysmo mando que se den a los dichos cofrades de la dicha cofradia, una  capa  de chamelote, e un alba con todo su aparejo para decir mysa, con  una  e un cáliz de plomo con su patena, e vinajeras, e corporales, e una campanyca que pese treinta libras, de los bienes del dicho Francisco Suarez”. También se señala expresamente, que el capellán no reciba otros estipendios; en los que podía entrar alguna otra función o servicio religioso remunerado,  salvo que éste, sea en destinado a la reparación de la ermita, o en caso de necesidad de la cofradía:“...e quiero y es my voluntad que el capellan, que es o fuere  de la dicha capellanya, no lleve limosna, ni oferta alguna;  que se diere en la dicha ermita, ora en pan, dinero, o en otra cosa alguna, salvo que todo sea para reparo de la dicha ermita e necesidad dela dicha cofradia...” 

Para el sostenimiento de las propiedades de Francisco Suárez se reservan un número importante de cargas de trigo, provenientes de las tierra que en dicho lugar había recibido del conde de Benavente:“ e para la dotacion de la dicha capellanya e capellan della, dexo, e nombro, e señalo, veinte e dos cargas de pan mitad trigo e mitad cebada, que he en  el concejo de Quiruelas, sobre los arrotos del dicho lugar; del  qual el señor conde don Rodrigo Alonso; padre del conde nuestro señor, fizo merced al dicho Francisco Suarez defunto, quitando de ellas las tres cargas de trigo que mando dar a la dicha cofradia de la Cruz..”   

Igualmente se dota a la capellanía de la Cruz y a su capellán de un huerto que el finado poseía en la parroquia o colación de Renueva, próximo a la iglesia: “ asy mismo dexo e señalo, para la dicha capellanya  e capellan della, un huerto que el dicho Francisco Suárez tenya tras Nuestra Señora de Renueba..” Al mismo tiempo se insta a que del resto de los bienes del difunto Francisco Suárez se vendan, y lo obtenido, sumado a lo que se recaude de las  deudas que con él habían contraído varios vecinos de Benavente y pueblos del contorno; según consta también en su testamento,  se invierta en rentas y foros. Esto con la intención de que lo rentuado sirva para el mantenimiento y dotación de la capellanía: “e señalo ansi mysmo todos los otros vienes muebles e rayzes, que dexo el dicho Francisco Suarez, e parescieran  por ante ynventario, los quales mando que se vendan, e sean vendidos en publica almoneda por los testamentarios, ante dicho Acaçio de Carvajal, notario; e se cobren todas las deudas que se devian al dicho Francisco Suarez; e cumplida su anima, e todo  lo que este testamento contenido, mando que de todo lo restante se compre de renta o fuero, para la dicha capellanya e capellan della...”. 

En previsión de que pudiese aparecer más bienes del difunto, a parte de los ya inventariados en el testamento, se establece que éstos, se destinen; con el permiso del Obispo de la diócesis, para la dotación de misas y dotación de la capellanía: “...asi mysmo e que si paresciere otros mas bienes rayzes y muebles e deudas que se dexo Francisco Suarez, que sea todo para dotacon dela dicha capellanya,  con tanto que se cargue mas mysas delas sobredichas, e dellas que adelante se diran a dispoycion  mya, e del señor obispo de Obiedo e vicario de Benavente,  que es o fuere, e al capellan que es o fuere della dicha capellanya; e paresciendo mas vienes delos contenidos en el dicho memorial, que he agora, se saven al presente, e que se añada a las mysas dela dicha capellanya ...”. 

6.-  LA ERMITA DE LA VERA CRUZ EN EL SIGLO XVII 

Sobre la ermita se hace referencia explícita en 1658, denominándola “Ermita de la Veracruz”, aunque no se hace referencia alguna a la imagen de la Soledad, ni sobre celebración o rogativa alguna en relación con dicha devoción. En cambio sí aparecen con frecuencia mencionados actos públicos de carácter religioso (procesiones, rogativas, novenarios, etc.), es decir, celebraciones a realizar con la participación o presencia de otras imágenes  de especial devoción o culto. Esto acontece tanto en el siglo XVI, como en la  primera mitad del siglo XVII. Las imágenes que se sacan frecuentemente en rogativas son: Ntra. Señora del Azogue, Ntra. Señora del Rosario, de los Ángeles, de la Piedad, del Buen Suceso, así como otras imágenes de culto y distintas advocaciones marianas. 

La primera referencia que hemos localizado, y en la cual se hace una mención expresa de la ermita en relación con la devoción a la Virgen de la Soledad, y en la que además  en la que se menciona expresamente a la Ermita de la Soledad, se trata de un documento que recoge un acuerdo del regimiento o ayuntamiento de la Villa, con fecha 1 de junio de 1669. En él se ordena que “...se hagan todas las demas rogativas, invocando y intercediendo con las imágenes de mas devocion que esta villa tiene, pidan a su divina Magestad nos favorezca y nos dé, lo que mas convenga a su santo servicio; y se solicite que todo el pueblo se confiese y comulgue; y se frecuenten las iglesias y los demas santuarios con toda la devocion: Nos aya y nos perdone las muchas ofensas que cada dia le hazemos; y juntamente se hagan novenarios desde mañana domingo, haciendo prozesiones; y se digan en cada un dia  misa cantada,  empezando en la ermita de Ntra. Señora de la Soledad, extramuros desta villa, para que sea medianera con su Preziosisimo Hijo e nos conceda nuestra suplica.”. 22   

6.1.- La imagen de la Soledad en la ermita de la Vera Cruz 

En sesión celebrada por el concejo de la Villa, el 27 de agosto de 1678, se incluye un punto, en el cual se da cuenta de una procesión general celebrada el día anterior y  en la cual se llevó la imagen de Ntra. Señora de la Soledad, desde la ermita de la Veracruz hasta la parroquia de San Nicolás: “...asi mismo se propuso en dicho ayuntamiento que el Cabildo  Eclesiastico de San Vicente desta dicha  villa, ayer viernes que se contaron veintiseis dias  del presente mes, hizo procesion  General, conbocando  y conbidando a las religiones de Santo Domingo y San Francisco; y las demas de las cofradias desta villa, sacando en ella a Ntra. Sra. de la Soledad, desde su ermita de la Vera Cruz hasta la parroquial de San Nicolas desta villa, llevando en la procesion pendones y guiones...”. 23 A este respecto acuerda el ayuntamiento o regimiento, celebrar consultas sobre su derecho y si es obligado el consentimiento del Cabildo de San Vicente en la convocatoria de procesiones generales. 

Durante el siglo XVII se realizan así pues, con cierta frecuencia, traslados procesionales de la imagen a otros templos, con el fin de efectuar diversas funciones religiosas, misas y novenarios. Ello denota la importancia que la devoción a la Virgen de la Soledad ha alcanzado por estas fechas entre el pueblo de Benavente. Ello en relación con rogativas y manifestaciones de acción de gracias, trasladándose la imagen de la Soledad a los templos o capillas más principales de la Villa, para efectuar novenarios y cultos. En 1667, por ejemplo, tiene lugar un novenario a Ntra. Señora de la Soledad en la capilla del Convento de Santo Domingo. En  1679, en el libro de actas municipales se recoge un acuerdo, de fecha 3 de junio, para que se haga procesión general y “se saque a la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad de su casa y se lleve a la iglesia mayor de Santa Maria, donde se le haga novenario con toda solemnidad y aparato...”. 24 

6.2.- Traslado provisional de la imagen Soledad al Convento de San Francisco 

Según se colige de algunos documentos fechados en 1678 y primeros meses de 1679, la imagen de la Soledad se encontraba aún en su ermita, pero en el verano de ese mismo año, ésta recibía culto en el cercano convento de San Francisco. De esta forma con fecha de 14 de agosto, se acuerda por parte de los miembros del regimiento, que se haga una rogativa con dicha imagen de la Soledad y función a celebrar en el convento de San Francisco:“...donde se le diga misa cantada, asistiendo a ella esta villa  enferma; y se pongan en su altar doze velas de zera de a cuarteron, para que se sirva de interzeder con su divina Magestad, e nos socorra  con agua y en la nezesidad que ay para los temporales y para la salud. Dicha rogativa se haga en el dia de Nuestra Sra. de la Asuncion...”.23 Así mismo en la relación de gastos del Procurador General de la Villa Miguel Domínguez de Cisneros, correspondientes a ese año de 1679 se  da cuenta precisamente del gasto de dicha misa de rogativa:“En 15 de agosto dia de la Asunzion de Ntra. Sra., fue la villa al Convento de San Francisco donde se dijo una misa de rogativa a Ntra. S. de la Soledad, por los buenos temporales y se dio al guardian  dos reales de a ocho por ella y la asistenzia de la comunidad”. 25 

La devoción manifestada entre los fieles y el incremento de donativos, propiciaría seguramente la determinación de construir una nueva capilla para la imagen de la Soledad. Si bien, el término “capilla”, puede dar lugar a diferentes interpretaciones sobre la obra acometida. Desconocemos si esta  consistió en una remodelación parcial del edificio, o tan sólo en la construcción de una nueva capilla para la Virgen de la Soledad en el interior de la ermita. Generalmente como capilla, se consideraba a un espacio que dentro del templo o de la ermita se destinaba a un determinado culto o advocación religiosa. Normalmente se instituía una capellanía, ya fuese por un particular o una cofradía, a la cual para su mantenimiento se le asignaban una serie de rentas y se le proveía de un capellán. Éste, se encargaba cumplir con las misas y servicios religiosos estipulados en las cláusulas fundacionales. En determinados casos estas capillas podían incluir un panteón funerario o bien un arcosolio, o tan sólo una  zona reservada para los enterramientos de la persona o familia que las instituía. Con frecuencia se las dotaba dotar de un retablo y un altar, generalmente alusivo a la devoción que el fundador había manifestado como de su preferencia. En el caso de la ermita de la Soledad la propia planta y dimensiones de la ermita, no permitían una capilla o un espacio exclusivo para la imagen, pues en principio la propia estructura del edificio; consistente en una sola nave, no permitía la instalación de una capilla aneja e independiente, sino simplemente un espacio más o menos próximo al altar mayor.

5. Escudo franciscano que preside la fachada principal de la ermita de La Soledad

La relevancia dada al acto de traslación de la Virgen,  nos hace suponer que la obra que se ejecutó, consistía en una obra de mayor consideración que la limitada a la  instalación de una sencilla capilla, circunscrita ésta a un pequeño retablo u hornacina. Todo ello nos indica que, debido a las obras en la ermita de la Veracruz, durante un corto espacio de tiempo; que pudo durar varios meses, el culto y la  imagen de la Soledad se trasladaron temporalmente al cercano convento de San Francisco. Este convento además de próximo a la ermita, mantiene estrechos  vínculos con la cofradía y con la capellanía de la Cruz desde su fundación. El traslado no afectó al parecer, únicamente a la imagen, pues en documento de fecha posterior se indica que,  junto a la imagen de la Soledad, también se traslada en procesión a la capilla nueva de la ermita a la Santa Cruz. Era esta  una venerada reliquia que según la tradición contenía fragmentos del Lignum Crucis. 26 

6.3.- Fiestas por el traslado de la imagen de la Soledad a su nueva capilla 

En septiembre de dicho año de 1679, se traslada dicha imagen de la Soledad y la Santa Cruz, desde el convento de San Francisco a la capilla nueva de la ermita de la Soledad en procesión general; tal y como testimonian varias partidas de gasto. En las cuentas del mencionado  procurador general,  Miguel Domínguez de Cisneros se da cuenta de que con fecha de 23 de septiembre de dicho año de 1679 “se traslado a la capilla nueva de la ermita de la Cruz, la Santa Cruz y Ntra. Sra. de la Soledad desde el Convento de San Francisco en procesion general a que asistio la villa...”. 27   

Las fiestas se realizaron con toda pompa y boato, tal y como lo reflejan las cuentas de propios de ese mismo año de 1679, pero rendidas en 1680 por el mayordomo de propios de la Villa, Alejo Rodríguez Cavero. En dichas cuentas se reflejan dos partidas de gastos correspondientes a la ayuda a las fiestas que se celebraron para la traslación de Ntra. Sra. de la Soledad a la ermita de la Veracruz. En estas partidas de gastos y sus correspondientes libranzas, se especifica que dichas fiestas, en honor de esta imagen y devoción “se han celebrado en la capilla nueva que se edificó por sus devotos ”. 28 Concretamente en una partida de gastos sobre fuegos y devoción de Ntra. Sra. de la Soledad y su correspondiente orden de libranza de fecha  27 de septiembre, nos indica que se gastaron cuatrocientos setenta reales  en fuegos de artificio: “ pagué a Toribio de Santiago, vezino de la ciudad de Salamanca, maestro de quetería: quatrocientos y sesenta reales que ynportaron los fuegos de cuetes, carretillas, ruedas y bonvas que trajeron para la fiesta que hice a Ntra. Señora de la Soledad en su traslazion a la ermita de la Vera Cruz...”. 29

Así mismo en una libranza fechada el 29 de septiembre de ese mismo año, se dispone por el mayordomo de propios Alejo Rodríguez Cavero para que  “pague a la devoción de Ntra. Sra. de la Soledad desta villa: seys zientos reales que he ofrecido de limosna, para ayuda de los gastos que ha habido en las fiestas que se han zelebrado en esta villa, en la traslazion que se ha hecho en la capilla nueva que se edifico por sus devotos...”. 30

7.- LA COFRADÍA Y LA ERMITA EN EL SIGLO XVIII 

7.1.- Economía y patrimonio de la cofradía 

Otro tipo de documentación, referente a la cofradía, es la alusiva a las rentas, foros y censos que percibían las fábricas de las iglesias, cofradías, obras pías y demás, en la cual se hace relación de los censos y rentas de la cofradía de la Cruz. Así en una relación fechada en 1788, siendo mayordomo de la cofradía Juan Moratinos, también se encuentra información en la documentación sobre contratos censitarios, vecindarios y contribuciones. 

El movimiento económico de la cofradía, sería similar al de otras de la misma época, basándose sus recursos principalmente en rentas de inmuebles y fincas, censos, limosnas, cuotas de entrada de cofrades, propinas por asistencias a funciones religiosas y procesiones. 31 

7.2.- Censos, foros  y situados 

La mayor parte de los censos y rentas sobre fincas se recibían en especie, es decir; en granos (trigo, centeno, cebada, etc.), mientras que los foros sobre inmuebles, limosnas, cuotas, etc., se percibían en metálico.  La cofradía percibía anualmente diversas rentas por situados, censos. Disponía de censos, tanto en  Benavente como en alguna localidad próxima, tal es el caso de San Cristóbal de Entreviñas y Quiruelas de Vidriales, lugares donde se concentraban, además de en Benavente, buen aparte de sus rentas.  32

La cofradía percibía anualmente por varios situados, impuestos sobre algunas propiedades y tierras, diversas cantidades, que eran satisfechas generalmente en granos; ya fuese en trigo, cebada o centeno.  Así el  Mayorazgo de los Escobares, a través de su mayordomo o administrador, D. Agustín Martínez Pita, pagaba a la cofradía, por un foro que tenía impuesto sobre alguna de sus propiedades, la cantidad de una carga de trigo cada año. Igualmente sobre otro mayorazgo de la villa, en este caso el de los Bustamante, tenía impuesta la cofradía un situado de una carga de trigo cada año. Sobre un herreñal que poseía Juan Conejo Casado en la Ronda de San Francisco, percibía la cofradía una carga de trigo anualmente. Tenía arrendadas la cofradía, así mismo, varias tierras en el termino alcabalatorio de la villa de Benavente. Tal es el caso de dos cargas de tierra próximas a  San Cristóbal de Entreviñas; las cuales estaban arrendadas a vecinos del citado lugar y por las que percibía una carga de grano, que era mediada entre trigo y cebada. Por un cercado de tierra denominado Cercado de Luengo, arrendado a Francisco Carbajo, vecino de San Cristóbal, recibía aquella, anualmente como renta, poco más de una carga de trigo. 

Tenía la cofradía varias escrituras de censo impuestas sobre diversas casas de la villa, por las que varios vecinos satisfacían una cantidad en metálico anualmente. Este era el caso de Fernando Rodríguez y Manuela Sobaco, vecinos de la villa, quienes pagan a la cofradía siete reales anuales “por las casas que abitan a la colazion y Plazuela de San Martin”, también percibía una cantidad en metálico cada año de Alonso García y Magdalena Casas, su mujer, quienes pagaban  cuarenta y cuatro reales por réditos de un censo “por la casa que gozan en la calle de Santa Cruz”. Domingo Ferrero, hortelano, pagaba a la cofradía por los réditos de un censo (impuesto a un molino que este explotaba en la Calle de Santa Clara), una  cantidad que se cifraba en veintiún reales. Jose Antonio Castellanos, poseedor de varias casas a la Ronda de San Francisco, pagaba por los réditos de un censo treinta y tres reales cada año. Otro vecino, Francisco Miguélez pagaba cada año, dieciocho reales: “por la casa en la calle ancha, feligresia de San Andres”, mientras que los herederos de José Llamas satisfacían los réditos sobre un censo impuesto sobre la casa que tenían en la Calle de Santa Clara, situada en la colación de San Andrés y que ascendía a catorce reales. Simón Fernández y Tomasa González, su mujer, pagaban a la cofradía de la Cruz los réditos de un censo “sobre la casa que poseen a la Mota”, especificando en el documento que se trata de una casa de las nuevas que se han construido. Se señala además que este censo se paga por primera vez en el mes de abril de 1789, satisfaciendo por él la cantidad de dieciséis reales y diecisiete maravedíes. 

Numerosos son los foros que percibe la cofradía sobre diversas propiedades, solares e inmuebles. En la relación se encuentra por ejemplo, el foro que tiene establecido la cofradía sobre un solar o terreno baldío, propiedad de un vecino de la villa llamado Juan Conejo Casado, quien como “poseedor de un herreñal a la  Ronda de San Francisco”,  paga de foro una carga de cebada a la cofradía. Así mismo, Francisco Díaz Costilla, poseedor del mayorazgo de los Costillas, pagaba a esta cofradía, siete reales de foro por la viña situada en el pago de Valdelagata. Otras cantidades en metálico que debían satisfacerse cada año eran los cuarenta y cuatro reales que  Alonso García y Magdalena Casas, su mujer, debían pagar de foro por la casa que gozan en la calle de Santa Cruz”, así como los siete reales y diecisiete maravedies que “por el foro sobre la casa que goza a la colazion de San Andres”, tenía que abonar Alonso Fernández Rodríguez. Otros vecinos como Juan Tejera Borrero “por la casa que abita a la  vajada de la calle de las Armas” pagaba de foro a la cofradía de la Cruz siete reales y siete maravedíes” o  Benito Gordoncillo, “poseedor de la casa a la colazion de San Juan del Relox, inmediata al pozico”, paga de foro ocho reales. También José García, “poseedor de la casa a la colazion y plazuela de San Martin”,  paga de foro anual  treinta y dos reales y diez maravedíes. Otros foros eran los impuestos sobre las casas de Juan Fernández, también en la colación o parroquia de san Martín, por las que pagaba veinticuatro reales, el de las casas de José Fernández y su mujer en la misma colación, por las que pagaban treinta y dos reales o el establecido sobre “la casa que compró  a Angela Trotiño en la Calle de Herreros, colazion del Sepulcro” Manuel Fernández, de oficio tintorero, y por la cual paga de foro sesenta reales. 

 Otros ingresos que generalmente perciben este tipo de cofradías son los procedentes de las sacas y limosnas, asistencia a entierros, rogativas, funciones y procesiones. Otros eran los procedentes del pago de multas o prendas; Estos últimos se efectuaban en cera o dinero. A ello había que sumar las denominadas “sacas”, que consistían en peticiones que se efectuaban habitualmente por la localidad, sobre todo en determinadas fechas y jubileos. Esta prácticas petitorias eran  frecuentes en numerosas cofradías y asociaciones piadosas, realizándose tanto en la propia localidad como en los lugares del contorno o la diócesis. En este sentido es de destacar la limosna que percibía la cofradía del regimiento o ayuntamiento de Benavente, la cual era consignada anualmente. Aunque faltan datos al respecto, una de las funciones más solemnes y en la cual tenía parte activa la cofradía, era la llamada “Procesión de la Bula”. Ello  estaría en relación con la expedición de las  cédulas o despachos que se sacaban del Consejo de Santa Cruzada y que eran recaudados por los comisarios de  las bulas, destinándose generalmente a la llamada redención de cautivos. Estas bulas se solían pregonar durante la cuaresma (pregón de la bula) y se colectaban habitualmente por varios padres franciscanos. 

6. Imagen de la Virgen de La Soledad que se guarda junto a otra imágenes y pasos de la Semana Santa de Benavente en la ermita

7.3.- Otros ingresos 

Otros ingresos eran las cantidades percibidas por asistencia a misas y jubileos, procesiones y rogativas. Muy importante para la cofradía era el capítulo de las limosnas, pues desde comienzos del siglo XVII figura ésta igualmente mencionada en las actas y  las cuentas de propios del Concejo benaventano asignándola una cantidad. Aparece habitualmente como receptora de limosnas, o como cofradía a la cual se convoca para hacer rogativas y procesiones. Estas rogativas se llevaban a cabo con el objetivo de aplacar los temporales, mitigar las plagas, así como todo tipo de calamidades públicas. La estabilidad económica y el mantenimiento de sus rentas continuó hasta avanzado el siglo XVIII, tal y como se puede observar en las declaraciones de bienes de la cofradía, realizadas con posterioridad al catastro de Ensenada. Su relativa prosperidad es posible que esté en relación también con la agregación de otras cofradías, las cuales aportarían su patrimonio raíz. Los fenómenos desamortizadores ejercieron perjuicio sobre su economía, pues  la Cruz o Vera Cruz era una de las cofradías de la villa que contaba con más rentas y patrimonio. 33 

8.- LA ERMITA DE LA SOLEDAD DURANTE LOS SIGLOS XVIII Y XIX 

Las referencias documentales sobre la ermita y la cofradía de la Cruz o Veracruz continúan  en el siglo XVIII y XIX, tanto en las actas municipales, como en las cuentas de propios. Así mismo, son de reseñar las referencias a la misma en los documentos sobre el patronazgo de Ntra. Sra. de la Vega, en relación con la conmutación de la sagrada función y voto  a celebrar en la ermita de la Soledad, desde 1823 hasta 1841; fecha a partir de la cual se traslada la función a la iglesia de Santa María la Mayor. 34 Otro documento sobre el patronazgo de la villa trata de un despacho del vicario de San Millán, dirigido a los alcaldes de la cofradía de la Cruz de Benavente, con el fin de que éstos no impidan la incorporación  de la imagen de María SSma. de la Soledad a la procesión y rogativas de Ntra. Sra. de la Vega, fechado en 1734. 

8.1.- La Ermita durante la ocupación francesa 

Durante la invasión francesa se produce la ocupación de la ermita por las tropas napoleónicas, al igual que sucede con la mayor parte de los edificios religiosos de la ciudad. Consecuencia de ello es la destrucción de las imágenes de la Ermita. Así lo indica en el diccionario de Pascual Madoz, que se refiere a la ermita de al Soledad en los siguientes términos: “..está situada al Oeste de la villa a la distancia de unos 230 pies geométricos...”. 35 En cuanto al edificio se indica que: “...las bóvedas de su fabrica, son de la misma forma que las de las iglesias, siendo su altura de treinta pies: tenía bellísimas imágenes antes de la guerra de la Independencia que fueron quemadas por los franceses”. 36 

A consecuencia de ello la imaginería procesional que albergaba la ermita de la Soledad, hubo de ser renovada a partir de las décadas siguientes. En este sentido cabe citar la figura del maestro tallista local, Alejandro Gamallo, quien renueva buena parte de la imaginería local, destruida por la soldadesca en algunos de los conventos y edificios religiosos de Benavente. Desde finales del siglo XIX se inicia también un proceso discontinuo de adquisición de imágenes, procedentes éstas de diversos talleres dedicados a la escultura religiosa, así como de varios grupos escultóricos que habían sido sustituidos en alguna ciudad de la región. 

8.2.- Hospital improvisado del Cólera Morbo 

En Benavente, hasta la construcción de un cementerio extramuros, fueron lugares de enterramiento, a parte de las iglesias y conventos, otros camposantos pertenecientes a hospitales y cofradías como el Hospital de la Piedad.  37 Un cambio drástico en estos hábitos se produce en 1822, mediante la construcción de un cementerio extramuros en la zona conocida como Pinar de Arriba, próximo a la puerta del Sepulcro o de Astorga. 

En un lugar próximo al hospital se daba enterramiento a los fallecidos en dicha fundación hospitalaria, aunque posteriormente se utilizaría la ermita de San Lázaro. Durante las epidemias, que como el cólera morbo azotaron la ciudad, hubo de acogerse a los enfermos en varios hospitales de la villa. 38  También hubieron de habilitarse diversos espacios como algunos salas del desamortizado convento de Santo Domingo y la propia ermita de la Soledad. 

9.- LA ERMITA EN EL SIGLO XX 

En 1918 a consecuencia de una gran tormenta inunda la ermita, produciéndose un gran deterioro en el mobiliario, archivos, vestimentas y objetos para el culto que allí se conservaban. Desde la segunda década del siglo XX se produce un esfuerzo por parte de las cofradías con la colaboración de la burguesía local para renovar y aumentar el patrimonio imaginero de la Semana Santa de Benavente. Con posterioridad, ya desde la década de los setenta, se produce un progresivo deterioro de la ermita y de las imágenes allí guardadas.  A comienzos de los años noventa la ermita se encuentra en un importante grado de semiabandono, sirviendo únicamente como almacén de los pasos de Semana Santa . Según el estudio-informe para su rehabilitación, que data de 1990: La cubierta se halla realizada con cerchas de madera, tablero de tarima y teja cerámica curva”. La Ermita de la Soledad, se dice en el informe “se encuentra sin solado, debido a la pudrición toral de la tarima que existió en el suelo de toda la edificación.”.  39 Además de la rehabilitación, se  pretende la construcción de una sala polivalente, a levantar en un pequeño solar situado tras la ermita. Este espacio se pretendía que sirviera de aula parroquial y almacén de pasos. Reforma ésta que no se llevará a cabo al completo. 

A raíz de el resurgimiento de las manifestaciones en torno a la Semana Santa, que cobran cada vez mayor esplendor y participación desde mediados de la década de los noventa, la vieja ermita de la Soledad cobra mayor importancia, ahora también como espacio museable. En este sentido es uno de los pocos edificios históricos de Benavente, prácticamente el único de carácter religioso disponible en la actualidad y apto para efectuar este tipo de proyectos culturales, reuniendo además en sí un patrimonio escultórico de más de catorce piezas, entre imágenes y grupos escultóricos. Se pretende por parte de la Junta Pro-Semana Santa local, con el concurso del Ayuntamiento de la ciudad convertir la ermita de la Soledad en un pequeño museo, o cuando menos en un centro de interpretación o aula didáctica de este fenómeno religioso y cultural, que ponga en valor el patrimonio imaginero y procesional de las cofradías benaventanas. 

10.- CONCLUSIONES 

De la documentación municipal se desprenden las siguientes conclusiones: 

La ermita de la Cruz estuvo situada hasta comienzos del siglo XVI en el lugar donde se levantaría a partir de 1517 el Hospital de la Piedad. La ermita y su cofradía se trasladan por aquellas fechas, a otro lugar próximo, pero situado a extramuros de la villa, frente a la Puerta de Santa Cruz. En la  documentación municipal hay referencias a dicha cofradía, anteriores al siglo XVI, cuando aparece como de la Cruz, utilizándose también el nombre de Veracruz para referirse a la cofradía a partir del siglo XVII. En la segunda mitad del siglo XVII se constatan las primeras referencias a la imagen de la Soledad; estableciéndose así mismo, su vinculación a la cofradía de la Cruz o Veracruz y a su ermita. Es en este periodo cuando comienza a denominarse dicha ermita, que  hasta entonces únicamente era conocida como ermita de la Cruz o Veracruz, también como ermita de la Soledad. En  1679 se celebra la traslación de la Santa Cruz y de la imagen de Nuestra Sra. de la Soledad a la capilla nueva de su ermita. En base a otros datos aportados tanto por las actas municipales, como de las relaciones de gastos del concejo benaventano, se extrae que en ese año se realizaron obras en la mencionada ermita, precisando la edificación de una capilla nueva  para Ntra. Señora de la Soledad.

En los siglos XVIII y XIX, la ermita de la Soledad cobra importancia en relación con las funciones religiosas y procesionales  que tienen  lugar en la villa la ermita de la Soledad. Ello por la especial de devoción y favor popular a la Virgen de la Soledad, como por la implicación de la cofradía y su ermita en las funciones en honor de la Virgen de la Vega, patrona de Benavente. La ermita de la Soledad se convierte durante esta etapa en un hito obligado o lugar de partida y llegada en las procesiones y rogativas que se celebran entre el santuario de Cimanes de la Vega y la villa de Benavente,. Incluso durante algún tiempo, concretamente entre 1823 y 1841, es sede de las funciones y votos  que se realizan por parte de la villa de Benavente. También será circunstancialmente cementerio y hospital improvisado durante los años centrales del siglo XIX, como consecuencia de las epidemias que castigan a la zona. Su principal función desde hace algunas décadas es la de almacén de los pasos de Semana Santa. Tras una rehabilitación del edificio hace algunos años, ahora se plantea por parte de las cofradías, Junta de Semana Santa y Ayuntamiento de la ciudad la posibilidad de adaptar el edificio para usos culturales, así como poner en valor las posibilidades museísticas del edificio y del patrimonio que guarda. 


NOTAS DEL AUTOR 

1  Los franciscanos están asentados en Benavente, según señala el historiador José Ledo del Pozo desde 1270, fecha en que “..la Reina Dña. Violante, muger de D. Alfonso el Sabio, que había dado grandes sumas y el sitio en que se erigiera el convento, recogió muchas limosnas de este pueblo religioso con cuyas cantidades fundó en 1270 un pequeño Convento, que se fué sucesivamente aumentando, hasta que D. Alfonso V. Conde de esta Villa le engrandeció y levantó su magnífica Iglesia, haciéndole capaz de que se celebrasen los capítulos de la Provincia.”. Véase: José Ledo del Pozo, "Historia de la Nobilísima villa de Benavente..." , 1ª Ed. Imprenta Vallecillo Zamora, 1853. Reed. facsímil. Centro de Estudios Benaventanos “Ledo del Pozo”, Benavente, 2000, pág. 312   
2
  La Invención y Exaltación de la Cruz se celebran el de mayo y el de septiembre, respectivamente. Sobre el origen de estas dos celebraciones del calendario cristiano  véase la obra de Santiago de la Vorágine: La Leyenda Dorada. Alianza Editorial. Madrid, 1995   
3
 Ledo del Pozo,  Op. cit. p. 329   
4
 De estas limosnas y gratificación por la participación de la cofradía en la procesión del Jueves Santo y rogativa  por la salud pública de la villa de Benavente, se tiene constancia documental a través de las libranzas efectuadas a dicha cofradía, al menos desde 1602.   
5
 Ledo del Pozo,  Op. cit. p. 326   

6
6. A.M.B. Leg.139, Exp.1   
7
  Op. cit., p. 26   
8
  Véase al respecto: CASQUERO FERNÁNDEZ, J.A.: La Semana Santa en la Edad Moderna (Siglos XVI, XVII y XVIII), en La Semana Santa en Zamora, pp. 21 y -22. El Correo de Zamora. Zamora, 1992   
9
  VV. AA.: Recopilación Fotográfica sobre el Patrimonio Histórico-Artístico de Benavente. C.E.B. Ledo del Pozo, p.31. Benavente, 1991 

10
  Ledo del Pozo. Op. cit., p. 326   
11
  Esta conclusión establece también Muñoz Miñambres: “Por lo leído anteriormente se desprende que en el mismo solar existía ya otro hospital y una cofradía, ambos de la Santa Cruz y con cien cofrades como hermanos de la misma”. Op. Cit. p. 114

12  En relación con las cofradías y las manifestaciones de religiosidad en el  ámbito zamorano, pueden consultarse entre otros los estudios de CALABUIG GONZÁLEZ, M. A. : Comportamientos sociales en la Edad Moderna: Los zamoranos y las cofradías, BARREIRO MALLÓN, B.: Religiosidad y Clero en Zamora durante la edad Moderna, LORENZO PINAR, J.: Beneficencia y obras pías en los testamentos zamoranos del siglo XVI. En Actas del I Congreso de Historia de Zamora, t.3. I.E.Z. Florián de Ocampo. Zamora, 1991. Sobre el aspecto testamentario véase  el estudio de SANZ FUERTES, M.T.: Un noble zamorano ante la muerte: Testamento, codicilo e inventario “post mortem” de Diego de Ulloa, Señor de Villalonso. Actas del I Congreso de Historia de Zamora, t.1, pp. 369-388. I.E.Z. Florián de Ocampo. Zamora, 1991.   
13
  MARTÍNEZ MARTÍNEZ, M. y  QUINTANA LLAMAS, G.: La Cofradía de Nuestra señora del Caño. Revista Astórica, Centro de Estudios Astorganos “Marcelo Macias”, pp.11 a 74. Astorga, 1983  
14
  Ledo del Pozo, al referirse a esta parroquia señala lo siguiente sobre su ubicación: “Sta. Cruz en el sitio que ocupa el Hospital de la Piedad...”, también concreta sobre su destino que “...;se aplicó á esta Sta. obra por los años 1517” . Op. Cit. p. .308
   
15
 En su obra sobre “El Concejo de Benavente en le siglo XV”, Severiano Hernández Vicente, señala al referirse a las numerosas parroquias de Benavente: “respecto a la de Santa Cruz en la documentación recibe el nombre de ermita”.  Op. Cit., p.76
   
16
 Similar a este caso puede considerarse el de la antigua parroquia de San Salvador que a comienzos del siglo XVI pasa a ser citada en la documentación calificándola como “ermita”
17  Este es el caso por ejemplo de otra de las ermitas de la villa, la denominada de  San Lázaro, que estaba destinada a la labor piadosa y caritativa de acoger a los enfermos de  bubas y  .  Sobre esta ermita de San Lázaro señala la obra de Madoz: “...está arruinada y sirve de cementerio para el hospital de la Piedad; dista de la villa caminando al Este sobre 2.570 pies.”. ( Madoz, P.: Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones en Ultramar. Zamora”. Ed. Fac. Ámbito Ediciones. Madrid 198, p.50)
   
18
  Sobre este aspecto de la beneficencia y la dotación de hospitales en general, véase el trabajo de LORENZO PINAR, J.: Beneficencia y obras pías en los testamentos zamoranos del siglo XVI. En Actas del I Congreso de Historia de Zamora, t.3. pp. 631 a 640. I.E.Z. Florián de Ocampo. Zamora, 1991   
19
  Así  Muñoz Miñambres llega  a la conclusión que: “Por lo leído anteriormente se desprende que en el mismo solar existía ya otro hospital y una cofradía, ambos de la Santa Cruz y con cien cofrades como hermanos de la misma”.  Op. Cit., p.114
   
20
 Documento mencionado por  Muñoz  Miñambres como perteneciente al Archivo del Hospital de la Piedad, con la referencia: legajo 15, cajón 5, número 28 y apartado 4. ( Op. Cit., p. 114)  
21
  Capellanía de la Cruz.  Leg. 441-3. Vicaría de San Millán. Beneficiales.  Archivo Diocesano de Zamora.   

22
  Regimiento ordinario de 1 de junio de 1669. Actas Municipales. A.M.B. Libro 42  
23
  Regimiento ordinario de 27 de agosto de 1678. A.M.B. Libro 44.    
24
  Regimiento ordinario de 3 de junio de 1679. A.M.B. Libro 44   
25
  Regimiento ordinario de 14 de agosto de 1679. Actas Municipales. A.M.B. Libro 44   
26
  Todavía aún hoy se conserva en la ermita una antiquísima Cruz, que podría ser esta a la que se refieren los textos.   
27
  Cuentas de Propios. Data de 1679, rendida en 1680 por el mayordomo de Propios Alejo Rodríguez Cavero. Leg. 32  Exp. 16   
28
  Cuentas de Propios.  Data de 1679, rendida por el mayordomo de propios Alejo Rodríguez Cavero. A.M.B. Leg. 32 Exp. 17
   
29
  Ibidem. Libranzas  
30
  Ibidem.  
31
  La documentación localizada sobre la ermita de la Soledad, por la naturaleza del archivo, es la que deriva de las actuaciones municipales en relación con la cofradía titular de la ermita y los actos y funciones religiosas que en ella se celebraban. Dichas actuaciones e intervenciones por parte del Concejo o Ayuntamiento de la Villa, se recogen principalmente en los libros de actas municipales, en las cuentas de propios y de fiestas, así como en las relaciones de gastos de los procuradores generales de la villa. 
32
  Relación de rentas, foros y censos que perciben las iglesias, obras pías, etc. de esta villa de Benavente. A.M.B. Leg. 107, Exp. 29. Así mismo localizan referencias indirectas en los documentos sobre censos y foros entre el ayuntamiento y los vecinos, así como documentación relativa a las rentas de la cofradía.   
33
  Por el carácter municipal de la documentación, los datos sobre este tipo de edificaciones y fundaciones religiosas son indirectos. Son abundantes las referencias sobre acuerdos del Ayuntamiento para que se realicen rogativas, procesiones, misas, libramiento de cantidades a la cofradía, acuerdos con el cabildo y la vicaría , etc,.   
34
 Un apartado especial lo constituye la documentación sobre el Patronazgo  de la villa y en general la documentación sobre culto y clero.
35
  En esta ubicación se produce sin duda un error al fijar la situación de la ermita, pues sin duda el autor quiso decir: “situada al Este de la villa”, como realmente se localiza. Madoz, P., Op cit., p. 50   
36
  Sobre la imaginería procesional de Benavente y sus distintas cofradías penitenciales, véase la obra: “Semana Santa de Benavente”. Junta Pro-semana Santa de Benavente. Benavente, 2001   
37
  Muñoz Miñambres, Op. cit. p. 245   
38
  Sobre la salubridad y los cementerios de la villa, pueden consultarse las obras  de: DE LA MATA GUERRA, J.C: Sociedad y Prensa en Benavente, siglos XIX y XX”,pp. pp. 35 a 39. C.E.B. Ledo del Pozo. Benavente, 2000 y  BREL CACHÓN, M.P.: La construcción de cementerios y la Salud Pública a lo largo del siglo XIX. Studia Zamorensia, segunda etapa, vol V, pp. 155-195. Salamanca,  1999   
39
  Archivo Municipal de Benavente. Proyecto de rehabilitación de la Ermita de la Soledad. Leg. 998 Exp.1


BIBLIOGRAFÍA 

- BARREIRO MALLÓN, B.: Religiosidad y Clero en Zamora durante la edad Moderna, En Actas del I Congreso de Historia de Zamora, t.3. pp. 579 a 592. I.E.Z. Florián de Ocampo. Zamora, 1991.   
- BREL CACHÓN, M.P.: La construcción de cementerios y la Salud Pública a lo largo del siglo XIX. Studia Zamorensia, segunda etapa, vol. V. Salamanca,  1999   
- CALBUIG GONZÁLEZ, M.A.: Comportamientos sociales en la Edad Moderna: Los zamoranos y las cofradías, en Actas I Congreso de Historia de Zamora. I.E.Z. Florián de Ocampo, t. 3, pp.607 a 614. Zamora ,1991   
- CASQUERO FERNÁNDEZ, A: La Semana Santa en la Edad Moderna (Siglos XVI, XVII y XVIII), en La Semana Santa en Zamora, pp. 21-32. El Correo de Zamora. Zamora, 1992   
- DE LA MATA GUERRA, J.C: Sociedad y Prensa en Benavente, siglos XIX y XX. C.E.B. Ledo del Pozo. Benavente, 2000    
- LORENZO PINAR, J.: Beneficencia y obras pías en los testamentos zamoranos del siglo XVI. En Actas del I Congreso de Historia de Zamora, t.3. pp. 631 a 640. I.E.Z. Florián de Ocampo. Zamora, 1991 
- MARTÍNEZ MARTÍNEZ, M. y QUINTANA LLAMAS, G.: La Cofradía de Nuestra Señora del Caño. Revista Astórica, pp.11 a 74. Centro de Estudios Astorganos “Marcelo Macias”. Astorga, 1983   
- MUÑOZ MIÑAMBRES, J.: Nueva Historia de Benavente. Ediciones Monte Casino. Zamora,1982   
- SANZ FUERTES, M.T.: Un noble zamorano ante la muerte: Testamento, codicilo e inventario “post mortem” de Diego de Ulloa, Señor de Villalonso. Actas del I Congreso de Historia de Zamora, t.1, pp. 369-388. I.E.Z. Florián de Ocampo. Zamora, 1991   
- VV.AA.: Semana Santa de Benavente. Ed. Junta Pro-Semana Santa de Benavente. Benavente, 2001

 FOTOGRAFÍAS

- Claudio de la Cal (VV.AA. Semana Santa de Benavente. Ed. Junta Pro-Semana Santa de Benavente. Benavente, 2001)
- E. Pérez Mencía (Foto nº 2)
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