DOMINGO DE LÁZARO O TORTILLERO
JUAN CARLOS DE LA MATA GUERRA


El domingo de Lázaro, también llamado de Pasión y que es el quinto de la Cuaresma,  es una festividad que en Benavente y en muchos pueblos de la comarca tiene un importante arraigo como celebración religiosa y también lúdica muy relacionada con la cuaresma. La existencia en otro tiempo de una ermita o lazareto dedicado al Santo en la localidad, de la cual en la actualidad sólo permanece su espadaña, y las costumbres en torno a esta festividad en lo que se viene a llama el “Domingo de Tortillero”, nos quedan como referente de la  implantación que en otro tiempo tuvo esta devoción a San Lázaro, patrono de las enfermedades infecciosas y su festividad que vine a marcar los prolegómenos de los días de Pasión que están próximos.

Es esta una costumbre extendida por muchos lugares de la Comarca y en particular en Benavente. Hasta hace algunos años venía a ser la primera salida colectiva al campo. Supone esta tradicional celebración una ocasión para reunirse con familiares y amigos, también una pequeña escapada al campo, a una naturaleza que comienza a despertar ahora, tras una larga noche de hielos y fríos invernales. Un paseo  y una merienda de confraternidad entre familiares, amigos y vecinos. Parece que tiene su origen en el cumplimiento de los preceptos Cuaresmales, ya que ante la inminencia de la Semana Santa se suprimían bailes y jolgorios. Dada la falta de otras diversiones durante este tiempo, y con ocasión del llamado  domingo de Pasión o de Lázaro, tenía lugar esta merienda campestre. Precisamente en Benavente dicha festividad participaba al menos hasta avanzado el siglo XIX de un cierto carácter de romería, ya que se llevaba a cabo en torno a la ermita que el Santo tenía dedicada en la villa. A parte de sus implicaciones religiosas tenía lugar una merienda de confraternidad o pequeño festín que se caracterizaba por una gastronomía peculiar a base de tortillas y escabeches. Venía a constituir una especie de comedida  francachela o festín que daba pie, tras la consabida merienda, a llenar el resto de la tarde con diversos juegos y canciones.

 
TESTERA - 1923

Los merenderos de la Pradera. Una zona de Benavente donde se celebraba el Tortillero.
Fotografía de Testera. Año 1923

 

Una referencia con respecto a esta celebración la encontramos en Don Pascual Madoz en su célebre Diccionario Geográfico Histórico Estadístico, quien a la hora de señalar las fiestas de la comarca o partido judicial de Benavente señala:“Generalmente se observa en el país  tener las familias  una tarde  de campo el domingo de Pasión  para comer unas tortillas de escabeche de besugo y no de otra sosa, sin punto determinado donde celebrar esta francachela, a no ser  en Benavente que se guarda con rigidez se celebre  en torno a la ermita de San Lázaro”. Precisamente el hecho de que la celebración tuviese lugar en las inmediaciones de esta ermita hizo que la misma se mantuviera en el lugar, aún cuando el edificio se hallaba ya en ruinas. En cierta forma esta costumbre perduró hasta hace unas décadas pues la merienda campestre tuvo como lugar preferente para su celebración parajes cercanos como el conocido Montico de la zona de los Salados.

En cuanto al domingo de Tortillero, en algunas localidades de la comarca se celebra también el llamado “Tortillín” consistente en una reunión llevada a cabo en el día siguiente para rematar los restos o sobrantes de la merienda, frecuentemente en bodegas y merenderos. En algunos barrios benaventanos antaño era frecuente se uniesen algunos vecinos o compadres para juntar las viandas o los huevos de la merienda, sobre todo cuando no había muchos posibles, pero también como una forma de buena vecindad e incluso una forma de sociabilidad. Por ello era fácil oír aquello de: ¿Nos juntamos para el tortillero? También era costumbre al menos a mediados del siglo pasado, que los padrinos y madrinas regalasen a sus ahijados el postre para la celebración, muchas veces consistente en  melocotón en conserva.

 

La Ermita de San Lázaro

La Ermita de San Lázaro se ubicaba en el llamado “Camino del Calvario”. Situada a extramuros de la villa, en origen fue también un lazareto pues desde los últimos tiempos del medievo disponía de una pequeña casa hospital para la atención de afectados por enfermedades contagiosas, y en particular de enfermos de lepra. Hay referencias a esta ermita desde el siglo XV, pues en su entorno se celebraba también la romería de la Magdalena, otra devoción relacionada como San Lázaro con las enfermedades infecciosas. También se sabe de la existencia de una calzada llamada de “San Lázaro” y de una fuente en las proximidades de la ermita. A mediados del siglo XIX, Pascual Madoz hace referencia a su estado ruinoso y a su uso como cementerio para el Hospital de la Piedad. En la actualidad únicamente se conserva de esta construcción parte de su fachada formada por un arco de medio punto sobre el que hasta varias décadas se situaba un escudo.

 

ERMITA SAN LÁZARO

ERMITA SAN LÁZARO

Ruinas de la Ermita de San Lázaro

Fotografía en Blanco y Negro realizada por Emiliano Pérez Mencía a principios de la década de los 70

 

La expansión de la ciudad y el trazado de las nuevas comunicaciones han alterado el acceso tradicional e histórico a este lugar, así como el entorno del mismo. En el pasado se accedía a este lugar por el llamado Camino del Calvario, estando comunicado mediante una red de caminos con otros pagos y ermitas, como la existente en las cercanías del convento del Monasterio de los Jerónimos, que era conocida como Ermita de la Piedad. Entre una y otra se llevaban a cabo durante el año algunas procesiones y rogativas. Los primeros trayectos de estos calvarios unían frecuentemente las ermitas y humilladeros situados extramuros de las poblaciones, entre los cuales se fueron levantando con el tiempo cruceros de piedra para el rezo del vía crucis por determinadas cofradías como las tituladas de la Cruz.

A causa de un posible error la vía donde se encuentran los restos de esta ermita recibió la denominación equivocada de San Lorenzo en lugar de San Lázaro, como debería conocerse para ser fiel a la historia y tradición del lugar. Sería conveniente recuperar el topónimo original para ser fiel a la tradición y a la memoria histórica de este lugar vinculado a determinadas celebraciones como el llamado “Domingo de Tortillero”.